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22/07/2010
La nueva ley socialista que ampara el asesinato de inocentes indefensos, con una base argumental propia del nivel intelectual del gobierno de ZP, tal como que “nosotras parimos, nosotras decidimos” y “el feto es un ser vivo, pero no un ser humano”, no ha visto suspendida su aplicación por el Tribunal Constitucional.
Se difundió que algunas clínicas abortistas interrumpían con técnicas brutales embarazos de hasta 8 meses. Y ¿qué hizo el gobierno ZP?, lejos de legislar el derecho a la vida, ha elaborado una ley para que estas clínicas no tengan riesgos legales. Esa es la realidad y no la defensa de las mujeres ni otras zarandajas que nos cuentan, como que la horrenda ley evitará embarazos no deseados; más bien, hay que decir que es para “arreglar” esos embarazos no deseados.
Cuando se facilitan, casi se promueven, las condiciones para abortar legalmente, es razonable suponer que el número de abortos va a aumentar. Abortos que son muchas veces asesinatos. Por eso, era razonable que se solicitara la suspensión de la Ley hasta que el Constitucional se pronunciara, pero, lamentablemente, ya se ha pronunciado para rechazar esta petición. Y ahora nos preguntamos ¿cuánto tiempo va a tardar en “parir” su sentencia? Como siga el ejemplo del Estatut, pues va para cuatro años. Y en ese tiempo, a seguir matando, llenando las arcas de las clínicas abortistas.
Y, si después de ese tiempo, resultara que la Ley del Aborto es inconstitucional ¿qué haremos entonces con ZP y la “jóvena” Aído? ¿y cómo haremos para resucitar a los nonatos?
Cuando lo que está en juego es el primer derecho fundamental, el derecho a la vida, no se puede frivolizar. No existe el derecho a matar, existe el derecho a vivir y, si se mata, el daño es irreversible. Un gobierno no se puede instalar en un cinismo tal que condene genocidios en diversas partes del mundo al tiempo que fomente la mayor de las matanzas de inocentes indefensos en su propio país.
Esto sólo tiene un trágico final, la destrucción moral de una sociedad y, en consecuencia, el cambio de una civilización a otra peor. Por eso, desde aquí no nos cansaremos de repetir: Zapatero, váyase ya y déjenos VIVIR en paz o, al menos, déjenos VIVIR sin más.
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